Esta película, primer largometraje de Sean Ellis, es la versión extendida de un cortometraje de idéntico nombre que Ellis filmó en 2004 y por el que fue nominado a los Oscar. La trama es la siguiente: Ben Willis (Sean Biggerstaff), estudiante de Bellas Artes, sufre de insomnio como consecuencia del abandono de su novia, Suzy. Para hacer más llevadera la vigilia, empieza a trabajar en el turno de noche de un supermercado. Allí, durante la tediosa jornada laboral, Ben comenzará a fijarse en los trucos que cada uno de los emplados utiliza para hacer frente al aburrimiento de un turno de ocho horas, mientras trata de recomponer su vida sentimental y recuperar el sueño. Este sencillo argumento le sirve a Ellis para filmar un conseguido poema visual que reflexiona sobre la complejidad de las emociones a través del monólogo interior del protagonista. Y nos recuerda mediante una astuta y divertida puesta en escena, que nosotros pilotamos el tiempo y que por tanto, tenemos la capacidad de detenerlo para disfrutar de la belleza de un instante. No está nada mal, que inmersos como estamos en la vorágine cotidiana, Ellis nos recuerde que lo extraordinario está ahí, escondido entre los segundos de tu vida. Y si no te detienes para encontrarlo, es posible que te lo pierdas.La banda sonora es super ecléctica e incluye la “Casta Diva” de Bellini, el “The Power of Love”, de Frankie Goes To Hollywood, el “Bolero” de Ravel, y el “Snack Bar Lounge” de Evil 9 o el “You can't Hurry Love” de The Concrettes. Y todas, aunque parezca mentira, casan a la perfección con el tono entre onírico y divertido del film. A mí me gusta especialmente el tema de los créditos finales, “What Else is There?”, de los noruegos Röyksopp. Y un consejo, el doblaje es pésimo y se carga toda la magia, así que si podéis, ir verla en versión original subtitulada.
Para abrir boca os dejo con un conseguido montaje de imágenes de la peli al ritmo de “For me tonight”, de Najwajean.
No hay comentarios:
Publicar un comentario