Lo reconozco, soy una adicta. Así que cuando asoma cualquier atisbo de nubarrones en el horizonte, allí donde otros se entregan a los estupefacientes yo me echo al coleto cualquier película o serie que esté a mi alcance. Eso tiene su parte negativa.
Como ir a ver Las hermanas Bolena y pasarse hora y media viendo a Scarlett Johanson haciendo pucheros para parecer modosa; o a Natalie Portman frunciendo el ceño para hacernos creer que es la trepa, y lo peor de todo, ver a un tiarrón como Eric Bana convertido en un chikilicuatre en vez de en Enrique VIII. Ni las copiosas palomitas endulzaron el trance. Pero de vez en cuando te encuentras con algo emocionante, y eso es lo que acaba de pasarme con Mistresses, una pequeña joya de la BBC.
Una serie de tan sólo seis capítulos en los que se nos muestra un corto periodo de tiempo en la vida de cuatro amigas de mediana edad. Lo sé, no suena muy excitante. No hay efectos especiales, ni viajes en el tiempo, ni asesinatos, ni superhéroes, ni médicos capullos, pero os aseguro que es total y absolutamente recomendable.
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