25/6/08

"Lost" (4ª temporada)

La primera temporada nos hizo creer. La segunda puso a prueba nuestra fé. La tercera nos dio esperanza. Y la cuarta, ha superado con creces cualquier expectativa. Es sencillamente la mejor serie de televisión de los últimos años. A años luz de todas las demás. Por lo que cuenta y, sobretodo, por cómo lo cuenta. Si Hitchcock viviera, sería fan de Lost, no lo dudéis.

Pero además, es un fenómeno social que va más allá del ámbito televisivo y entra de lleno en la red, haciendo que miles de personas compartan capítulos, subtitulen cada uno de ellos a multitud de idiomas y los comenten en los miles de foros creados para ello. Y no, no se trata sólo de un grupo internacional de frikis. Basta leer las reflexiones de Jeff Jensen para hacerte desear haber atendido más en las clases de física del instituto. Pero aún hay más, porque posiblemente estemos ante la primera serie que tiene verdaderamente en cuenta el impacto de internet, tanto para bien como para mal, porque los propios guionistas reconocen rastrear la red para tomar el pulso a las sensaciones de la gente respecto a las tramas, filtran spoilers para mantener el interés, crean tramas alternativas para evitar que los piratas revienten el final y ponen a la venta el producto poco tiempo después de su emisión en EE.UU. para que el negocio siga siendo rentable. Son las cadenas convencionales como TVE las que siguen sin querer enterarse de que las cosas han cambiado y que ya no tienen el monopolio de una serie. Hay aún quien desde su tribuna jurásica de crítico televisivo sigue afirmando que el fracaso de audiencia de Perdidos se debe a que el público español no le gustan este tipo de tramas “tan complicadas”, sin caer en la cuenta de que para cuando La 2 comienza a emitir la temporada de turno, cualquier interesado en la serie ya la ha visto, porque hace más de un año que está disponible en la red o la han emitido en los canales de pago.

El 29 de mayo se emitió en Estados Unidos el último capítulo de la cuarta temporada de Lost, la mejor de todas, y todavía estoy bajo el influjo de sus beneficiosos efectos. No sé cómo conseguiré pasar los ocho meses que, dicen, tardarán en emitir la siguiente temporada, pero sé que no estoy sola, y confío en que la 3ª temporada de Dexter y Heroes y la 2ª de Damages y Dirty Sexy Money, ayuden a combatir el mono. Comienza la cuenta atrás.

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