Hacía tiempo que no se vertía tanta mierda sobre una película como en el caso de "Vicky Cristina Barcelona" y, de manera, además, tan injustificada. Haciendo abstracción de todo el circo mamarracho que le ha rodeado, la penúltima película de Woody Allen (con él siempre hay que hablar de la penúltima: la última se llama "Whatever works") se confirma como una obra interesante. "Vicky Cristina Barcelona" parece una obra menor pero no lo es en absoluto: pertenece a esa lista de películas que, como "Intervista" en la obra de Fellini, "Rapsodia en agosto" y "Madadayo"en la de Kurosawa o "El romance de Astrea y Celadón" en la de Rohmer, engañan por su apariencia liviana y su arriesgada sencillez. Son obras de vejez que muestran la sabiduría de sus creadores. En el caso de "Vicky Cristina Barcelona", Woody Allen muestra su escéptica visión respecto a naturaleza del amor y, como ocurre en muchas de sus películas, la pone en boca de sus personajes de manera casi sentenciosa. Aquí, la idea central del film no es otra que el hecho de que "el amor completo es inalcanzable". Por momentos, recuerda a uno de los cuentos morales del citado Rohmer sino fuera porque en ella hay muchísimo más humor y calidez que en las películas del francés. Humor y calidez que no esconden la tristeza final, por no decir pesadumbre, que transmite el conjunto. "Vicky Cristina Barcelona" es una película que se ve entre risas pero que se recuerda con melancolía. Como la vida misma. 19/10/08
"VICKY CRISTINA BARCELONA" (Woody Allen, 2008)
Hacía tiempo que no se vertía tanta mierda sobre una película como en el caso de "Vicky Cristina Barcelona" y, de manera, además, tan injustificada. Haciendo abstracción de todo el circo mamarracho que le ha rodeado, la penúltima película de Woody Allen (con él siempre hay que hablar de la penúltima: la última se llama "Whatever works") se confirma como una obra interesante. "Vicky Cristina Barcelona" parece una obra menor pero no lo es en absoluto: pertenece a esa lista de películas que, como "Intervista" en la obra de Fellini, "Rapsodia en agosto" y "Madadayo"en la de Kurosawa o "El romance de Astrea y Celadón" en la de Rohmer, engañan por su apariencia liviana y su arriesgada sencillez. Son obras de vejez que muestran la sabiduría de sus creadores. En el caso de "Vicky Cristina Barcelona", Woody Allen muestra su escéptica visión respecto a naturaleza del amor y, como ocurre en muchas de sus películas, la pone en boca de sus personajes de manera casi sentenciosa. Aquí, la idea central del film no es otra que el hecho de que "el amor completo es inalcanzable". Por momentos, recuerda a uno de los cuentos morales del citado Rohmer sino fuera porque en ella hay muchísimo más humor y calidez que en las películas del francés. Humor y calidez que no esconden la tristeza final, por no decir pesadumbre, que transmite el conjunto. "Vicky Cristina Barcelona" es una película que se ve entre risas pero que se recuerda con melancolía. Como la vida misma.
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