Tenía mucho interés en ver una película como "Drácula y las mellizas". Habían pasado muchos años desde la última vez que había visto una película de la Hammer que no estuviera firmada por mi admirado Terence Fisher. O sea, que quería comprobar a qué se debía el éxito de los clásicos Hammer: ¿a la mano de un magnífico cineasta o a un extraordinario diseño de producción?. Una película como "Drácula y las mellizas" demuestra que el mérito se debe a los dos. El experimento es sencillo: se pueden comparar las películas que dirigió Fisher con las que dirigieron otros dentro de la propia Hammer. Las hay excelentes, pero ninguna llegó a su altura: "A merced del odio", la trilogía sobre el doctor Quatermass, "Doctor Jekyll y su hermana Hyde", "El reptil", "Plague of the zombies" o "Capitán Kronos, cazador de vampiros". También se pueden comparar las películas que dirigió Fisher en la Hammer con las que dirigió para otras productoras. Su acercamiento al personaje de Sherlock Holmes, por ejemplo, es paradigmático: así como "El perro de Baskerville" es un film apasionante, la producción alemana "El collar de la muerte" no deja de ser anodina. En conclusión: las obras maestras de la productora son la suma de los talentos de Fisher y de su magnífico equipo. Las películas tardías de la Hammer, salvo alguna excepción, tienen mala prensa. La tiene, por ejemplo, "Drácula y las mellizas". Pero si uno se deja llevar por su sugestivo argumento y se olvida de los evidentes fallos que, en este caso, se deben a la realización de un John Hough emperrado en parecer moderno, el regocijo está garantizado. El paisaje de "Drácula y las mellizas" está poblado de fanáticos religiosos, crédulos campesinos, castillos, vampiras tetonas, bosques neblinosos y cementerios abandonados. No hay nada más moderno que eso, así que sobran los feos reencuadres y los histéricos zooms. Y si el guión de Tudor Gates es sugestivo, no lo es menos el diseño de producción, tan fascinante como siempre. En la Hammer, ya desde las seminales "La maldición de Frankenstein" y "Drácula", la sexualidad era el origen del horror y, curiosamente, estaba asociaba a una clase social aristócrata. Fue así durante años, pero el devenir de la sociedad y del propio cine hicieron que esa sexualidad se fuera haciendo cada vez más explícita. Por ejemplo, en "Drácula y las mellizas" se llega a ver un pepe al trasluz. Y escenas como la llegada de la revenant Karmilla hoy resultan divertidas por su ridiculez: el barón Karnstein se lo monta con Karmilla y, mientras le palpa una teta, la vampira masturba un cirio. Hay un puntito exploit en la Hammer de los años 70 que a algunos les resulta infumable pero que puede ser entrañable. Claro que, para puntito exploit, el título: el original es "Twins of Evil", pero los distribuidores españoles lo cambiaron para hacer la película más comercial olvidando que el guión se inspiraba en Le Fanu y no en Stoker. Hay que decir que la propia Hammer hizo algo parecido con la segunda película que Fisher dedicó a los vampiros. Y es que, en esto del cine, la gente es capaz de vender a su madre.
¡¡Sí!!. Por fin han llegado los superhéroes que nos salvarán del mal gusto que amenaza al cine, a la televisión, a la música, a la cocina, a la pesca con cuchara y a otras necesidades de la vida. Los que nos salvarán, sobre todo, de la amenaza más maquiavélica de todas, que no es otra que la del Doctor Tedio. Podemos respirar tranquilos porque han llegado... LOS SUPERCRITICONES.
Pussy Deluxe
Cinéfaga con criterio
Géminis de nacimiento y catalana de adopción, nuestra supercriticona predilecta es una apasionada amante del cine, las series de televisión y los hombres con rizos.Internada en un colegio pijo, ya desde pequeña tuvo que luchar contra todo lo establecido para poder desarrollar su personal visión de la vida. Mientras todas sus amigas pijas babeaban por Miguel Bosé, ella suspiraba por el moreno de Los Pecos. Cuando todas corrían como locas al cine a ver Top Gun o Loca academia de policía, ella soñaba con ir al cine a ver Memorias de Africa o Taxi Driver.No es de extrañar que la llamasen rara, cuando en vez de vivir del cuento, acabó tres carreras universitarias.En la actualidad ejerce como redactora en un periódico y está realizando una tesis doctoral sobre la importancia de las mujeres en el cine de John Ford (¿es que nadie va a reivindicar la importancia de los caballos?). Pero todo esto no le impide vivir con pasión su verdadera vocación: la cinefagia, devorando toda película a su alcance o teleserie que se precie.Vale la pena hacer caso de ella pues, además, tiene buen gusto.
Lord Velasco
Ese oscuro objeto del deseo
Lord Velasco es uno de los más destacados miembros de una saga de supercriticones originarios de la lejana galaxia. No es de extrañar, por tanto, que entre sus absurdos poderes destaquen sus alocados pensamientos. Animado por su abuela, supercriticona como él, se licenció en Filosofía por la Universidad de Barcelona y trabajó como informático hasta que un día se decidió a estudiar lo que más le gustaba y que no era otra cosa que el cine. De su currículum, por destacar algo, descaríamos que ha escrito un montón de relatos cortos y guiones, además de varios artículos relacionados con el cine para un periódico local. Junto a varios cortometrajes, algunos tan interesantes como Imágenes, Corto de invierno o Los amantes de la plaza antigua, ha realizado un mediometraje (Con las ideas de los demás) y también un largo (Se ha encontrado la cabeza de Jano).
¿Te gustaría formar parte del grupo de supercriticones que salvará a la humanidad del mal gusto y la horterez?. Envía tu nombre, tu biografía y un jamón de guijuelo a la dirección darribas73@gmail.com y cuéntanos qué tema te está obsesionando y estarías dispuesto a despellejar o ensalzar. En los próximos días, junto a Pussy DeLuxe y Lord Velasco, se enrolarán en la misión de los supercriticones los superhéroes Pepe Lucón, Chicharrín, El hombre de las gafas, Brazo Biónico, Pink Luxury y Lady Magenta. ¡Porque son muchos los temas a combatir con el puñetero Doctor Tedio!.
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