9/7/08

Huellas

"EL ACORAZADO POTEMKIN" (Sergei M. Eisenstein, 1926)

La escalinata de Odesa o la geometría de la barbarie. El poder comunicativo del cine mudo. Obras como el Potemkin de Eisenstein, la excelente "Intolerancia", determinados Fritz Lang ("Los nibelungos", "Metrópolis"), el eterno "Amanecer"… Algunos títulos del cine mudo suelen ser asociados a una cierta idea de monumentalidad, a menudo malentendida: si films como los citados destacan por algo es por la monumentalidad de sus hallazgos. Se está tentado de afirmar que es en la actualidad cuando el cine se ha vuelto más mudo al haber sido desprovisto de imágenes poderosas.

"PSICOSIS" (Alfred Hitchcock, 1960)


7 días de rodaje, 70 planos y 45 segundos de montaje suman un número infinito de plagios e influencias. Sobresale, por divertido, el hilarante homenaje dedicado por De Palma en "El fantasma del Paraíso", donde sustituyó a Janet Leigh por un chillón cantante glam y al afilado cuchillo por un desatascador dirigido a la boca del cantante.

PERSONA (Ingmar Bergman, 1965).



Elisabet Vogler es Alma. Alma es Elisabet Vogler. Enfermera y paciente llegarán a fundir identidades en un doloroso proceso de mutuo descubrimiento. "Persona" es un film de terror iniciado por un montaje feroz de explícita violencia. El aislamiento de los personajes, la utilización del sonido, la forma en que Bergman filma el paisaje (las rocas que rodean la casa se dirían más lunares que terrestres) o secuencias como la de la visita nocturna de Elisabet, sugieren un film fantástico. En la estela del Resnais de "El año pasado en Marienbad" o del Tarkovski de "Stalker", Bergman filma la negación de que la realidad esté fuera de nosotros.

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