Lo más fácil a la hora de empezar a escribir alguna cosa sobre la película “Youth without youth” sería decir que sigue sin ser estrenada, lo que la convierte en una representante más, y de las más interesantes, de ese cine invisible del que se hace eco el recomendable último número de la revista Cahiers-España. Lo insólito del caso es que se trata de una película de Francis Ford Coppola, lo que demuestra que ni siquiera se libran de la invisibilidad los apellidos ilustres como el suyo (menos mal que bendita, Mula, tú eres, entre todas las redes).
Por lo que sé, “Youth without youth” sólo se ha visto, dentro de Europa, en Francia, Inglaterra e Italia. En los Estados Unidos la distribuidora Sony Classics sólo la ha estrenado en dos ciudades. Y en uno y otro lado del Atlántico las críticas han sido un completo desastre. De ella se ha dicho que es una película soporífera, deprimente, incomprensible, impenetrable y, mejor aún, una no-película. De entrada, sorprende que haya tanto crítico y gacetillero cinematográfico que tenga una idea tan clara de lo que es el cine y, por lo tanto, de lo que no lo es; que tenga la convicción de que el cine, si se tiene que parecer a algo, es a una idea (rígida) de novela. Para esos críticos, cualquier tentativa nueva es una afrenta. Para ellos, el cine es Ildefonso Falcones. Pero nunca John Cage o Haroldo de Campos.
El desconcierto y el rechazo que ha provocado la última película de Coppola seguramente no quitará al sueño a su director, que bastante acostumbrado está a que sus películas se valoren con el tiempo. De hecho, lo que Coppola pide al público es tiempo, que es justo lo que recibe Dominic Matei, el protagonista de su film.
Es cierto que “Youth without youth” es una peli de difícil acceso. Una sinopsis no daría cuenta de su complejidad y riqueza. Basada en una novela de Mircea Eliade, en ella se barajan cuestiones como el origen del lenguaje, el origen de la conciencia humana, la fuerza del amor y la debilidad de todo ello ante la apisonadora del tiempo. En más de un aspecto recuerda a “Drácula”, lo que demuestra que la ópera que orquestó sobre el famoso personaje de Bram Stoker era un trabajo más personal de lo que se dijo en su estreno. Y, curiosamente, a pesar de no pertenecer a ningún género (o, en todo caso, al género del cine de autor), “Youth without youth” tiene mayor enjundia fantástica que la peli que hizo sobre el sanguinario Vlad Teples. “Youth without youth” merecería una larga parrafada que ahora no puedo hacer. Me limitaré a dejar apuntado que en ella Coppola vuelve a practicar su autobiografismo encubierto, como hizo en películas como “Tucker”. El film se abre con la siguiente frase: “A veces admito que es posible que nunca llegue a culminar mi trabajo”. ¿Y cuál es ese trabajo?. En el caso de Coppola sospecho que, más que dirigir una obra maestra, se trata de revolucionar el cine. Yo de él no me preocuparía porque obras maestras las tiene y con algunas abrió una brecha. Y aunque “Youth without youth” no se mueva en la órbita de las películas perfectas sí que lo hace en la de las películas extraordinarias.
¡¡Sí!!. Por fin han llegado los superhéroes que nos salvarán del mal gusto que amenaza al cine, a la televisión, a la música, a la cocina, a la pesca con cuchara y a otras necesidades de la vida. Los que nos salvarán, sobre todo, de la amenaza más maquiavélica de todas, que no es otra que la del Doctor Tedio. Podemos respirar tranquilos porque han llegado... LOS SUPERCRITICONES.
Pussy Deluxe
Cinéfaga con criterio
Géminis de nacimiento y catalana de adopción, nuestra supercriticona predilecta es una apasionada amante del cine, las series de televisión y los hombres con rizos.Internada en un colegio pijo, ya desde pequeña tuvo que luchar contra todo lo establecido para poder desarrollar su personal visión de la vida. Mientras todas sus amigas pijas babeaban por Miguel Bosé, ella suspiraba por el moreno de Los Pecos. Cuando todas corrían como locas al cine a ver Top Gun o Loca academia de policía, ella soñaba con ir al cine a ver Memorias de Africa o Taxi Driver.No es de extrañar que la llamasen rara, cuando en vez de vivir del cuento, acabó tres carreras universitarias.En la actualidad ejerce como redactora en un periódico y está realizando una tesis doctoral sobre la importancia de las mujeres en el cine de John Ford (¿es que nadie va a reivindicar la importancia de los caballos?). Pero todo esto no le impide vivir con pasión su verdadera vocación: la cinefagia, devorando toda película a su alcance o teleserie que se precie.Vale la pena hacer caso de ella pues, además, tiene buen gusto.
Lord Velasco
Ese oscuro objeto del deseo
Lord Velasco es uno de los más destacados miembros de una saga de supercriticones originarios de la lejana galaxia. No es de extrañar, por tanto, que entre sus absurdos poderes destaquen sus alocados pensamientos. Animado por su abuela, supercriticona como él, se licenció en Filosofía por la Universidad de Barcelona y trabajó como informático hasta que un día se decidió a estudiar lo que más le gustaba y que no era otra cosa que el cine. De su currículum, por destacar algo, descaríamos que ha escrito un montón de relatos cortos y guiones, además de varios artículos relacionados con el cine para un periódico local. Junto a varios cortometrajes, algunos tan interesantes como Imágenes, Corto de invierno o Los amantes de la plaza antigua, ha realizado un mediometraje (Con las ideas de los demás) y también un largo (Se ha encontrado la cabeza de Jano).
¿Te gustaría formar parte del grupo de supercriticones que salvará a la humanidad del mal gusto y la horterez?. Envía tu nombre, tu biografía y un jamón de guijuelo a la dirección darribas73@gmail.com y cuéntanos qué tema te está obsesionando y estarías dispuesto a despellejar o ensalzar. En los próximos días, junto a Pussy DeLuxe y Lord Velasco, se enrolarán en la misión de los supercriticones los superhéroes Pepe Lucón, Chicharrín, El hombre de las gafas, Brazo Biónico, Pink Luxury y Lady Magenta. ¡Porque son muchos los temas a combatir con el puñetero Doctor Tedio!.
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