11/9/08

Pásame el mando

'Swingtown', los frescos del barrio

Si hay una estética que odio, esa es sin duda la de los 70. Pantalones de campana, camisas de estampados imposibles, lentejuelas, mostachos y pantalones marcapaquete, tienen la capacidad de matarme la líbido. Hasta ahora. Porque aunque la cartelera cinematográfica está más sosa que la dieta de un hipertenso, la televisión estadounidense nos sigue sorprendiendo con propuestas interesantes. Esta vez ha sido la CBS la que se ha tirado a la piscina al estrenar “Swingtown”, una serie que, por su temática, parecía destinada a la televisión por cable.

¿Qué hacían tus padres en 1976? En este país la gente trataba de quitarse de encima la costra de la dictadura. “Libertad sin ira” de Jarcha era la canción que más sonaba, las series de moda eran “Los hombres de Harrelson”, “Sandokan” y “Curro Jiménez”, y mientras Nadia Comaneci triunfaba en los J.J.O.O. de Montreal y “Garganta profunda” lo hacía en los cines de medio mundo, nuestros padres se atrevían a soñar con un presente mejor, mal que le pesase a tanto hijo de puta de uniforme, militar o eclesiástico, que en cuestiones de (falta de) libertad suelen ir bastante parejos. Todo esto os sonará porque o bien lo recordaréis o bien lo habréis visto en “Cuéntame”, en ambos casos os acompaño en el sentimiento. Y para superarlo, os propongo que le echéis una ojeada a la serie del verano, “Swingtown”, que aunque ubicada en aquel año, se centra en cómo el ambiente de experimentación, cambios sociales y revolución sexual que se vivía en los EE.UU. afecta a tres familias muy distintas de Chicago. Entre sus protagonistas destaca Grant Show, aquel chulazo que se paseaba en moto por “Melrose Place” y Jack Davenport, uno de los protas de la versión británica de “Coupling”. Las tres protagonistas femeninas, estupendas, la verdad es que no me suenan de nada.

Chicago, 1976. Los Miller abandonan el barrio y a sus vecinos de toda la vida, los Thompson, para trasladarse a otro de más categoría, donde conocerán a los Decker. Susan y Bruce Miller no tardarán en descubrir que esas pocas manzanas separan dos mundos y dos formas diferentes de vivir la vida, y tendrán que escoger entre quedarse con sus aburridas pero seguras reuniones de tupperware o arriesgarse a descubrir si prefieren las fiestas de intercambio de pareja.

La serie recuerda a “Aquellos maravillosos años” y a “Tormenta de hielo”, tiene una gran ambientación, sentido del humor, personajes con carisma y viene trufada de buena música. ¿Alguién da más?

A la espera del regreso a la isla de los 'Oceanic Six' y de que Dexter nos vuelva a maravillar con su tercera temporada, el verano junto a los Decker, los Miller y los Thompson promete ser divertido.

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